Amigo… ¿Leíste el artículo sobre la muerte de Goytisolo en El País? ¿Te ha perturbado a ti también? Dime que no estoy solo… Juro que llevo dos días seguidos pensando en el dichoso artículo. Tiene más cosas raras que un episodio de Twin Peaks.

1.-La carta que escribió antes de morir. “Mi decisión de recurrir a la eutanasia a fin de no prolongar inútilmente mis días obedece a razones éticas de índole personal. Desaparecida la libido y con ella la escritura, compruebo que ya he dicho lo que tenía que decir”

¿Sin erecciones no hay escritura? ¿De verdad? Es cierto que, normalmente, todos los escritores cuando comenzamos a escribir soñamos con las fans, con miles de personas que se enamoren de nosotros y nos piden sexo. Pero eso es la adolescencia de la escritura: algo parecido al argumento de una película pornográfica. Luego viene la etapa adulta: lo que buscamos los escritores es que, nuestro trabajo nos dé de comer, que nos haga libres. Y por último, la mejor etapa: la de la luz: escribir algo que valga realmente la pena. Algo inteligente. Ni siquiera una obra inmortal. Sólo algo que no nos cause vergüenza leer tres días después de haberlo publicado. En esta última etapa ni se nos cruza por la cabeza las admiradoras o el dinero. ¿Qué quiso decir Goytisolo? ¿Qué sin erecciones no vale la pena vivir? Tengo varios vecinos que son impotentes. Salgo a pasear con ellos cada tanto y me cuentan sus cosas. Me confesaron eso de que son impotentes de forma natural. Incomodado, me sonrojé y me dijeron que la impotencia le llega a todo el mundo, que es lo más normal del mundo. A uno lo veo bastante feliz saliendo a pescar cada mañana y jugando al parchis con su esposa y unos amigos, cada noche. A otro, leyendo, jugando con su nieto, gozando del fútbol por beinsport como si fuera un niño, disfrutando de restaurantes junto a su esposa… ¿Por qué ha escrito esa chorrada Goytisolo? ¿Su vida giraba alrededor del poder de su pene? ¿De qué tamaño la tenía Goytisolo?

2.-¿Cómo que era pobre?En 2004 comenzó a tener dificultades económicas. El entonces director del Instituto Cervantes, César Antonio Molina, le facilitó giras de conferencias en la institución e intercedió para que le encargasen cursos de verano. A partir de 2007 EL PAÍS pasó de abonarle los 250 euros que cobraba por artículo a asignarle una mensualidad de 3.000 euros. El sueldo lo percibió en Marruecos hasta el último momento, aunque no escribiera. “Una vez descontados los impuestos, le llegaban 2.200 euros, lo indispensable para vivir”, señala alguien próximo”.

Más adelante se dice que Goytisolo no tenía dinero para comprarse ni un traje. Goytisolo vivía en Marruecos, en un edificio que había comprado. Tenía tres ahijados, adultos, no niños. No vivía de alquiler. Recibía unos 2.200 euros en Marruecos, allí ese dinero debe de ser unos 20.000 euros. En España hay milones de jubilados que no reciben más que 800 euros al mes. A Goytisolo, además de por los derechos de autor de sus obras, también le pagaban por conferencias… ¿Y no le daba para vivir? ¿Me lo explican? No lo puedo creer…

3.-Me suicido para no gastar mi dinero en hospitales y que mis ahijados puedan estudiar en la universidad. “La otra razón de la eutanasia es la de asegurar el porvenir de los tres muchachos cuya educación asumo. Me parece indecente malgastar los recursos limitados de que dispongo, y que disminuyen a diario, en tratamientos médicos costosos en vez de destinar este dinero a completar sus estudios”, escribe en su carta de despedida.

—Oye, hijo —dice Goytisolo— Que me voy a suicidar para que tú puedas estudiar derecho.

—Ah —dice su ahijado— Pues me parece bien. Oye, ya de paso y antes de que lo hagas… ¿No puedes bajar a la tienda de la esquina a comprarme un kebab? Es que me apetece un montón…

—Ok.

—Oye… ¿Y por qué no te vas a España, que allí tienes Seguridad Social?

—No. Prefiero suicidarme por vosotros ¿Quieres el kebab con alioli o sin alioli?

Ese diálogo no ocurrió jamás pero vamos, que cualquier hijo que ve a su padre sufriendo, hasta el extremo de estar planteándose el suicidio para pagarle la matrícula en Oxford ya diría:

—Oye, papá… que eres un pelín tremendista. Ya me busco yo un trabajito como hace cualquier hijo de vecino y me pago la universidad… o… bueno: en lugar de abogado voy a hacerme trapecista, que en el fondo me gusta más y son menos estudios. Que al final, voy a terminar como todo el mundo: en el paro y votando rabioso a Podemos.

—¡Que no, ahijado! ¡Que no! ¡Que me voy a suicidar! ¡Que ya no se me empina!




4.-Pobrecito: le dieron un premio de 125.000 euros y se deprimió.  “Lo peor quedaba por venir. Siete meses después de escribir el documento de la eutanasia, en noviembre de 2014, se anunció la concesión del premio Cervantes, el más importante en lengua española, dotado con 125.000 euros. El problema es que Goytisolo se había opuesto en varias ocasiones a ese galardón. En enero de 2001, tras anunciarse el premio para Francisco Umbral, Goytisolo publicó un artículo en este diario titulado Vamos a menos donde criticaba “la putrefacción de la vida literaria española” y “el triunfo del amiguismo pringoso y tribal”.

No sé el problema que tienen los pedantes con los premios. Da igual que premio, el que sea. Que si el Planeta es una basura para vendidos. Que si el Cervantes es putrefacto. Etcétera. Lo que es una basura putrefacta son las poses. La vida del escritor es muy dura. Hay que estar muy loco para decidir convertirse en escritor, para pretender vivir de ello. No creo que lo consigamos más que el 0,1%. Si te dan un premio, saca tu mejor sonrisa, vete a comprar el mejor de los trajes, dale la mano a todo el mundo, da las gracias y a casita: a disfrutar de la pasta con tranquilidad, que ahora puedes escribir tu próxima novela sin agobios económicos. Se supone que los premios son a tu labor como escritor y en el discurso puedes decir lo que quieras. ¿Qué hay de indigno en recibir un premio? ¿Que te lo da uno del PP o del PSOE? ¿Que te lo da el Rey? ¿Que se lo hayan dado antes a alguien que no te caía bien?  ¿Y? ¿Acaso por no recibir el premio van a desaparecer todas las cosas del mundo que no te gustan? “Es que Goytisolo tenía principios”, me dirá alguno. Pues hay principios estúpidos: son con los que te decides hacer daño, ilógicamente. Los principios con los que autosaboteas tu propia felicidad.

5.-Su hija de 56 años le pide dinero. Él le dice que no. Su hija se suicida. “Esa misma noche lo llamó Carole, hija de su esposa, Monique Lange, escritora fallecida en 1996. Carole tenía 56 años, se había separado de su marido y pidió una suma al escritor. Juan Goytisolo, que otras veces la había ayudado, en ese momento le dijo que no disponía de fondos. No obstante, quedaron para cenar al día siguiente. Pero ese día, al mediodía, Goytisolo recibió la noticia de que Carole se había suicidado“.

Sin comentarios por mi parte.

Mi conclusión sobre Goytisolo es que no se lo supo montar. Cuando eres famoso, por tu talento, es normal que a tu alrededor se monte un ejercito de parásitos que quieran vivir a tu costa: que te quieran hacer pagar por el éxito que tú conseguiste merecidamente y ellos no. Depende de ti desparasitarte. Cuando estás criando a seres humanos (sea tu hija o ahijados) es más valioso enseñarles a valerse por si mismos, que regalarles carreras universitarias, coches o kebabs. 


Hay amores que matan. Si yo fuera detective privado diría que esa es la solución de este caso: demasiado amor propio y a las apariencias.
Goytisolo lo tenía todo para vivir feliz pero —si es cierto lo que se cuenta en ese artículo de El País— prefirió morir como un infeliz.
Increíble.
Mi esposa tiene una máxima: “No leer a los escritores infelices. Un escritor infeliz no puede enseñarme lo que busco: la felicidad. Una persona que no es feliz no puede enseñarme nada”.
Estoy con ella.




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